Ir a San José Padre Donald Calloway
hola • 19 de febrero de 2025
Conozcamos a San José - Padre Donald Calloway
¿Qué tan bien conocen a San José? ¿Comprenden su grandeza? ¿Recurren a él en busca de ayuda para la vocación que tienen como hombres católicos? Dadas las condiciones del mundo y los problemas particulares que enfrentamos, estoy convencido de que, hoy, con claridad y devoción, Dios quiere que dirijamos nuestros corazones, familias, parroquias y toda la Iglesia a San José.
Existen al menos dos razones por las que creo que es ahora el momento de este poderoso patrono de la Iglesia universal. Primero, necesitamos la paternidad espiritual de San José para proteger nuestro matrimonio y familia. En la actualidad, muchas personas desconocen lo que significa ser hombre o mujer, pasan por alto lo que constituye un matrimonio y una familia. Muchos países han llegado a sus límites, han redefinido legalmente el matrimonio y la familia. La Sierva de Dios Hermana Lucia dos Santos, la visionaria más longeva de las apariciones de Fátima, escribió una vez que la batalla final entre Dios y Satanás será acerca del matrimonio y la familia. Para vencer los engaños de Satanás, debemos recurrir a la poderosa intercesión de San José quien es cabeza de la Sagrada Familia e invocarlo como el “terror de los demonios”. La segunda razón es que se necesita volver a evangelizar el mundo, incluyendo una gran mayoría de cristianos bautizados. San José recibió la extraordinaria misión de proteger y proveer la Palabra de Dios desde el momento en que Jesús fue concebido en el vientre de María. Hoy, él desea labrar un camino para que el Evangelio sea traído nuevamente al mundo. Muchas naciones y culturas que antes eran cristianas se han alejado de sus raíces, y algunas están invadidas por ideologías y organizaciones que buscan despojar a la sociedad de todo lo que es sagrado. Sin una conversión importante, la civilización misma está en riesgo.
En su exhortación apostólica Redemptoris Custos, San Juan Pablo II escribió sobre esta necesidad de recurrir a San José en la labor de difundir el Evangelio hoy: “Este patrocinio [de San José] debe ser invocado y todavía es necesario a la Iglesia no sólo como defensa contra los peligros que surgen, sino también y sobre todo como aliento en su renovado empeño de evangelización en el mundo y de reevangelización en aquellos países y naciones, en los que la religión y la vida cristiana fueron florecientes y que están ahora sometidos a dura prueba (29). Necesitamos la presencia de San José en el campo de batalla para defender el matrimonio y la familia, elevar la moral, descubrir las raíces cristianas perdidas y ganar almas para Cristo. Con su poderosa paternidad espiritual, su increíble amor por sus hijos espirituales y su constante intercesión, podemos participar en la batalla espiritual que se necesita para la renovación de la Iglesia.
Si están convencidos de que la necesidad es grande, consideren consagrarse a San José, lo que implica un acto formal de confianza filial a él. Nos invita a que lo aceptemos como nuestro padre espiritual y como un ejemplo digno, y que confiemos por completo a su cuidado paterno para que él pueda ayudarnos a adquirir sus virtudes y poder alcanzar la santidad. Bienvenidos, hombres, al campo de batalla. ¡San José, ruega por nosotros! PADRE DONALD CALLOWAY, MIC, miembro del Consejo Father Peter Paul Maher 6793 en Silver Spring, Maryland. Esta columna es una adaptación de su libro Consecration to St. Joseph: The Wonders of Our Spiritual Father [Consagración a San José: Las maravillas de nuestro Padre espiritual] (Marian Press, 2020).
Existen al menos dos razones por las que creo que es ahora el momento de este poderoso patrono de la Iglesia universal. Primero, necesitamos la paternidad espiritual de San José para proteger nuestro matrimonio y familia. En la actualidad, muchas personas desconocen lo que significa ser hombre o mujer, pasan por alto lo que constituye un matrimonio y una familia. Muchos países han llegado a sus límites, han redefinido legalmente el matrimonio y la familia. La Sierva de Dios Hermana Lucia dos Santos, la visionaria más longeva de las apariciones de Fátima, escribió una vez que la batalla final entre Dios y Satanás será acerca del matrimonio y la familia. Para vencer los engaños de Satanás, debemos recurrir a la poderosa intercesión de San José quien es cabeza de la Sagrada Familia e invocarlo como el “terror de los demonios”. La segunda razón es que se necesita volver a evangelizar el mundo, incluyendo una gran mayoría de cristianos bautizados. San José recibió la extraordinaria misión de proteger y proveer la Palabra de Dios desde el momento en que Jesús fue concebido en el vientre de María. Hoy, él desea labrar un camino para que el Evangelio sea traído nuevamente al mundo. Muchas naciones y culturas que antes eran cristianas se han alejado de sus raíces, y algunas están invadidas por ideologías y organizaciones que buscan despojar a la sociedad de todo lo que es sagrado. Sin una conversión importante, la civilización misma está en riesgo.
En su exhortación apostólica Redemptoris Custos, San Juan Pablo II escribió sobre esta necesidad de recurrir a San José en la labor de difundir el Evangelio hoy: “Este patrocinio [de San José] debe ser invocado y todavía es necesario a la Iglesia no sólo como defensa contra los peligros que surgen, sino también y sobre todo como aliento en su renovado empeño de evangelización en el mundo y de reevangelización en aquellos países y naciones, en los que la religión y la vida cristiana fueron florecientes y que están ahora sometidos a dura prueba (29). Necesitamos la presencia de San José en el campo de batalla para defender el matrimonio y la familia, elevar la moral, descubrir las raíces cristianas perdidas y ganar almas para Cristo. Con su poderosa paternidad espiritual, su increíble amor por sus hijos espirituales y su constante intercesión, podemos participar en la batalla espiritual que se necesita para la renovación de la Iglesia.
Si están convencidos de que la necesidad es grande, consideren consagrarse a San José, lo que implica un acto formal de confianza filial a él. Nos invita a que lo aceptemos como nuestro padre espiritual y como un ejemplo digno, y que confiemos por completo a su cuidado paterno para que él pueda ayudarnos a adquirir sus virtudes y poder alcanzar la santidad. Bienvenidos, hombres, al campo de batalla. ¡San José, ruega por nosotros! PADRE DONALD CALLOWAY, MIC, miembro del Consejo Father Peter Paul Maher 6793 en Silver Spring, Maryland. Esta columna es una adaptación de su libro Consecration to St. Joseph: The Wonders of Our Spiritual Father [Consagración a San José: Las maravillas de nuestro Padre espiritual] (Marian Press, 2020).
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¿Ya te consagraste a San José?
Después de la Virgen María san José tiene el lugar más cercano a Jesús. ¿Quién no quisiera tenerlo como intercesor? El cuido a Jesús por mandato de Dios Padre y te quiere cuidar a ti también.
Consagración a San José
Apostolado Católico que promueve la consagración a San José.
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Este es el libro oficial de la consagración a San José que usamos en el apostolado santojose.com para seguir los 33 días de consagración. Recomendamos comprarlo en amazon. Gracias al Padre Dr. Donald Calloway por desarrollarlo y ayudarnos a conocer más a San José. Por la gloria de nuestro señor Jesucristo y por intercesión de San José y todos los consagrados en su nombre, pedimos tu intercesión señor San José por nosotros, nuestras familias ante tu hijo adoptivo Jesús para que seamos santos.

La visión de Ana Catalina Emmerick sobre el nacimiento de Jesús era: bastante tarde cuando José y María llegaron hasta la boca de la gruta. La borriquilla, que desde la entrada de la Sagrada Familia en la casa paterna de José había aparecido corriendo en torno de la ciudad, corrió entonces a su encuentro y se puso a brincar alegremente cerca de ellos. Viendo esto, la Virgen dijo a José: “Ves, seguramente es la voluntad de Dios que entremos aquí”. José condujo el asno bajo el alero delante de la gruta; preparó un asiento para María, la cual se sentó mientras él hacía un poco de luz y penetraba en la gruta. La entrada estaba un tanto obstruida por atados de paja y esteras apoyadas contra las paredes. También dentro de la gruta había diversos objetos que dificultaban el paso. José la despejó, preparando un sitio cómodo para María por el lado del oriente, donde el terreno se elevaba un poco. En el fondo de la gruta, a la izquierda, había un pesebre; más arriba, un hueco como una especie de nicho; y, en la pared, una abertura que comunicaba con otra gruta más pequeña. José recogió paja, hizo un poco de orden y preparó el pesebre. María se arrodilló sobre la paja y se recogió en oración. José salió varias veces a buscar cosas. Trajo agua en una vasija; también atados de hierba seca. Todo lo disponía con una atención sencilla y cuidadosa. Después de un tiempo, José volvió a entrar, y María le dijo que se alejara un poco, pues se acercaba la hora. José obedeció; encendió la lámpara y la colocó en un sitio, y se retiró hacia la entrada. Entonces, en el lugar donde María estaba recogida, apareció un resplandor. Yo vi a María envuelta en luz, como si toda su persona se transparentara. En ese instante, sin dolor y con un recogimiento profundo, dio a luz al Niño. El resplandor se hizo más intenso; parecía que todo el aire estaba iluminado. Vi al Niño Jesús sobre la paja, resplandeciente y como rodeado de gloria. María, en adoración, inclinó su rostro hacia el Niño; y José, al advertir el resplandor, se acercó con temor y reverencia. Ambos adoraron al Niño. Luego María tomó al Niño, lo estrechó contra su pecho y lo contempló largamente, con un amor y una adoración que no se pueden expresar. José estaba también conmovido; se arrodilló y permaneció en silencio. Después, María colocó al Niño sobre la paja y lo envolvió en los pañales. José había traído telas y algunas cosas para este momento. Ella lo envolvió con cuidado y lo recostó. Más tarde, José acercó el pesebre y colocó en él al Niño. El pesebre estaba dispuesto con paja limpia. Al colocarlo, María y José se pusieron a ambos lados y lo adoraron. Permanecieron allí, derramando lágrimas de alegría y entonando cánticos de alabanza. José llevó el asiento y el lecho de reposo de María junto al pesebre. Yo veía a la Virgen, antes y después del nacimiento de Jesús, arropada en un vestido blanco que la envolvía por entero. Pude verla allí durante los primeros días: sentada, arrodillada, de pie, recostada o durmiendo, pero nunca la vi ni enferma ni fatigada.

La figura de San José ha resurgido con nueva fuerza en la conciencia de la Iglesia, especialmente tras la carta apostólica Patris Corde escrita por el Papa Francisco. Este documento no solo honra la paternidad de San José, sino que también lo propone como un modelo universal de fe, entrega y valentía silenciosa. En este artículo exploraremos las enseñanzas fundamentales de Patris Corde, desglosando la riqueza espiritual de San José y su relevancia como patrono de la Iglesia Universal y modelo para padres, trabajadores, y todos los fieles.

San José es una de las figuras más importantes en la historia de la salvación, pero su papel en la vida de la Virgen María y Jesús a menudo ha sido subestimado. Su matrimonio con María no solo fue verdadero, sino también un modelo de santidad y entrega absoluta a la voluntad de Dios. En este artículo exploraremos la es

San José es una de las figuras más importantes en la historia de la salvación, pero su papel en la vida de la Virgen María y Jesús a menudo ha sido subestimado. Su matrimonio con María no solo fue verdadero, sino también un modelo de santidad y entrega absoluta a la voluntad de Dios. En este artículo exploraremos la esponsalidad de San José, su papel como esposo y protector de la Sagrada Familia, y la relevancia de su ejemplo en el mundo actual.

San José es una de las figuras más enigmáticas y menos exploradas en la historia del cristianismo. Conocido como el esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús, su paternidad ha sido motivo de reflexión teológica a lo largo de los siglos. Su papel es fundamental en la historia de la salvación, y su vida nos deja enseñanzas profundas sobre la paternidad, la fe y la obediencia a Dios.
En este artículo, exploraremos qué significa la paternidad de San José, su papel en la vida de Jesús y la importancia de su ejemplo para los cristianos de hoy.





