María del Pilar Muedano Vara
Testimonio de mi Consagración a San José
Hoy quiero dar gracias a Dios por la gracia inmensa de consagrarme a San José. Él ha sido para mí un padre espiritual, un protector constante y un intercesor fiel ante Dios Padre, ante Jesús y ante nuestra amada Virgen María.
Consagrarme a San José ha sido reconocer que no camino sola. En su silencio, en su obediencia y en su fortaleza encuentro un ejemplo vivo de lo que significa confiar plenamente en la voluntad de Dios. Él me enseña a vivir con humildad, a trabajar con amor, a cuidar a los míos con paciencia y a mantener el corazón en paz aun en medio de las dificultades.
He sentido su presencia acompañándome, guiándome y abriéndome caminos. San José ha sido un refugio seguro, un modelo de vida y un recordatorio constante de que la verdadera grandeza está en servir, amar y permanecer fiel.
A través de esta consagración le entrego mi vida, mis preocupaciones, mis alegrías y mis luchas, pidiéndole que siga intercediendo por mí y por mi familia. Que me enseñe a confiar como él confió, a amar como él amó y a vivir con la serenidad que solo nace de estar cerca de Dios.
San José, custodio de Jesús y esposo fiel de María, gracias por cuidarme, por acompañarme y por ser un faro de amor y fe en mi caminar. Me pongo bajo tu protección, hoy y siempre.
México